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 Examínate y acéptate.

10
Oct
2018
10.10.2018

 Examínate y acéptate.

Para que una persona pueda vivir de una manera responsable y plena es necesario que sepa aceptar los hechos de manera realista. Cuando estos hechos se refieren a nosotros mismos, a veces nos resulta difícil observarnos de manera objetiva y aceptarnos tal y como somos, con nuestras cualidades y defectos. Si conseguimos desprendernos de nuestros miedos y aceptarnos tal y como somos, podremos valorar nuestra vida y las decisiones que tengamos que tomar de una forma mucho más realista.

Para poder aceptarnos a nosotros mismos debemos intentar ser objetivos y olvidarnos de valorarnos aprobándonos o desaprobándonos. No podemos ser objetivos si estamos pensando continuamente en lo que deberíamos ser, en lo que está bien visto, en las cosas del pasado que debimos hacer de otra manera en lo que pensarán los demás. Debemos hacernos consciente de nosotros mismos y evaluar qué queremos, qué sabemos, qué cosas podemos hacer y cuáles no. Una vez nos hayamos observado, debemos aceptarnos como lo que somos: una persona única y especial con muchas características positivas.

Autoaceptarse no significa quererse seamos como seamos y negarnos a cambiar. Al contrario. Una vez que nos conocemos y nos aceptamos sin miedo, estaremos mucho más preparados para observar cuáles son nuestras carencias y ver si podemos mejorarlas. El hecho de observarnos de manera objetiva nos ayudará a poder enfocarnos en mejorar sin la intromisión de culpas o temores.

Si careces de confianza, quizás te resulte muy fácil catalogar tus defectos y fracasos. Si bien deberás reconocer las áreas en donde no seas muy fuerte, también necesitarás empezar a enfocarte en las áreas positivas. Conociendo lo que te gusta y lo que no te gusta, en lo que eres bueno y en lo que eres malo, podrás hacerte una idea de cómo tus rasgos personales positivos y negativos se relacionan con tus elecciones de vida y tu ambiente.

Observa no solo lo que sientas sino por qué te sientes así. Empieza a comprender tu verdadero yo y déjalo existir. Si no eres bueno lidiando con algunas cosas, ciertas personas no te gustan, no te sientas mal por ello: reconócelo y convive con ello. No es necesario que tengas una excusa para todo lo que pienses, digas y sientas. Es fácil reconocer los defectos y las fallas, pero esta vez intenta reconocer tus méritos y habilidades. Nadie más importa en este momento; no te sientas avergonzado preocupándote de lo que la gente piense si se entera que estabas tratando de sentirte bien contigo mismo.

Enumera y acepta todo lo que te enorgullezca de ti mismo, aunque creas que no tengas el derecho a sentirte orgulloso. Sí tienes el derecho, sea cual sea la opinión de los demás. Recuerda todo lo que te hacía sentir orgulloso o emocionado y date cuenta de que nunca careciste de confianza hasta que el mundo te la absorbió lentamente. Acepta que en el pasado eras una persona segura de sí misma, con esperanza y brillante, de esta manera te resultará más fácil creer que es posible volver a ser así. La confianza no sucede de la noche a la mañana, pero ahora que ya tienes una buena idea de quién eres, del alcance de tus responsabilidades y de por qué tu seguridad desapareció, podrás levantar un buen frente.

Afortunadamente, el solo hecho de tratar de parecer seguro de ti mismo en realidad aumentará tu confianza a medida que empieces a observar cómo afecta a las personas a tu alrededor.

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